2020-03-26_LFS

LIFESTYLE MAGAZINE / ABRIL 2020 MODA 22 ¿Qué actitud comparten las grandes mujeres que han marcado la historia? Supongo que las ganas de que todas las mujeres tengan los mismos derechos y oportunidades que los hombres, además de una gran fuerza de voluntad, una gran empatía para ponerse en el lugar de los otros y compadecerse del dolor ajeno y unas enormes ganas de observar, de escuchar y de aprender. Si tuvieras la oportunidad de conocer a una de ellas, ¿cuál sería y cómo te imaginas ese encuentro? A Clara Campoamor, a la que siempre he admirado, le daría las gracias por haber defendido nuestro derecho a equivocarnos. Ese que siempre tuvieron los hombres y que se quiso frenar cuando ella luchaba por conseguir el sufragio femenino, y los socialistas, aludiendo a que como lasmujeres estaban demasiado influenciadas por la Iglesia no era bueno que se les permitiera votar, por si se ‘equivocaban’ y votaban lo que no debían. “Pues que se equivoquen, que están en su derecho, como vosotros”, debió de decir Clara Campoamor. A lo largo de tu prolífica carrera, ¿qué barreras has roto como periodista y escritora? Tampoco sé si he roto esquemas. Como mucho te puedo decir que fui la primera mujer que presentó sola un informativo a las nueve de la noche, cuando ese era el informativo de la influencia. Antes de mí otrasmujeres lo hicieron, pero siempre acompañadas de un hombre. Yo fui la primera que lo hizo sola, en Antena 3. Además, soy una mujer divorciada y recasada, que ahora parece de lo más normal, pero hace veinte años no lo era tanto. ¿Te has sentido discriminada? Sí. Muchas veces. A los 28 años no me dejaron firmar como directora de un programa que dirigía y presentaba, porque era mujer y demasiado joven. Y me aguanté. Tengo que reconocerlo. Cuando nació mi primer hijo pasé por situaciones muy surrealistas. Hace 24 años las cosas no eran como ahora. Y luego he soportado insinuaciones, proposiciones deshonestas, acosos verbales, y hasta un azote de un compañero al que respondí con un tortazo. ¿Cómo luchar y hacerse respetar en el mundo de la comunicación? No entiendo que haya personas que presuman de tener sentido común y de la justicia y no se declaren feministas. Yo lo soy, desde luego. Y siempre lo he gritado a los cuatro vientos, también a finales de los 80, cuando no estaba tan bien visto como ahora. Me resulta incomprensible que haya quien pueda defender otra cosa que no sea la equiparación de obligaciones, derechos y oportunidades entre hombres y mujeres. ¿Cuál es la huella que intentas aportar? Intento ser una mujer comprometida, social, personal y laboralmente. Por eso, tanto en mi faceta de periodista como en la de escritora, además de intentar hacer mi trabajo lo mejor que puedo y sé, siempre trato de contribuir a que el mundo sea un poco mejor, a través de mi compromiso y mi denuncia. En ‘La chica a la que no supiste amar’, los personajes femeninos juegan un papel clave en este paseo por la cara oculta de nuestra sociedad. Hay dos tipos de mujeres. Por una parte, están las mujeres sometidas, marcadas por la desgracia de haber nacido en un lugar del mundo como Nigeria, donde la precariedad aboca a la tragedia y que son víctimas de trata en nuestro país, y por otro, una colección de mujeres poderosas, que caminan con paso firme en sus terrenos profesionales, pero que sienten zozobra en lo emocional. Son mujeres imperfectas, que dudan, que se arriesgan, que ganan unas veces y otras no… Y parece que hay mucha diferencia entre las primeras y las segundas, pero la realidad es que todas son mujeres que buscan lo mismo: tener una vida normal y que las quieran. U N A D A M A D E L E T R A S MARTA ROBLES La Grande Dame Marta Robles (Madrid, 1963) es una periodista de casta con una extensa carrera profesional bañada de éxitos. Empezó en 1987 en la revista ‘Tiempo’ y, desde entonces, no ha dejado de trabajar en las publicaciones, cadenas de radio y televisiones más relevantes de España. Crítica y de espíritu indomable, la influyente comunicadora madrileña combina su labor periodística con su faceta de escritora, con la que se desvive. Su última novela, ‘La chica a la que no supiste amar’, confirma su pasión por el género negro al desvelar, en formato de ficción, los claroscuros de una sociedad que convive con la prostitución, una lacra que aún se mantiene en la trastienda con cierta banalización. Con el libro como pretexto, hablamos de mujeres que han marcado la vida de Marta, la lucha por las igualdades, la erótica del poder y, cómo no, el arte de la escritura como instrumento de denuncia social. // Por Maria Almenar

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